La vergüenza, algo tan necesario y a su vez tan limitante. Me encantan las personas sin vergüenza pero no soporto a los sinvergüenzas. La vergüenza entendida como algo negativo, es todo aquello que te impide mostrarte como eres, decir lo que quieres y hacer lo que te de la real gana. Cuando pierdes la vergüenza das pasos hacia tu libertad. Vivimos en un mundo lleno de prejuicios, de convencionalismos, del qué dirán. ¿Qué dirán? ¿Realmente te importa? A mi no, ya no. Cuando tú te quieres como eres los que de verdad te quieren también lo harán. Da igual que seas un/a payaso/a, un histérico/a, un humorista sin gracia. Da igual que tengas la razón o no, la razón no existe, son los padres, y si tú crees en ti, en lo que haces, y defiendes tu forma de ser y de pensar a ultranza lo que los demás piensen debe darte exactamente igual.
Una cosa debe quedar clara: no tener vergüenza no significa ser un sinvergüenza. Un sinvergüenza lo que no tiene son ideales ni empatía. Un sinvergüenza no se muestra como es, quizás ni siquiera sepa cómo es en realidad, ya que está demasiado preocupado en sobrevivir y beneficiarse a costa de joder a todo aquel que crea necesario.
¿Qué no tengo vergüenza, porque digo lo que pienso, porque me visto como quiero, porque eructo en público, porque si quiero gritar grito, porque si quiero hacer la croqueta la hago, porque si me apetece hacer un chiste malo, o hablar con un desconocido, o escribir un blog sobre lo que me de la gana lo hago? Pues no, no tengo vergüenza, y me siento muy orgullosa de ello. ¿Y ellos, se sienten orgullosos de ser unos sirvengüenzas? Esas personas sin valores, sin actitud crítica, esas personas que son políticamente correctas, que van de traje porque es lo socialmente aceptable, que se operan porque no se pueden gustar a sí mismas sin gustarle a los demás. Esos que nos roban todos los días, esos que nos dicen: ya te llamaremos, esos que en nombre de dios se enriquecen y te dicen lo que tienes que hacer para ir a un supuesto cielo que no existe. Todos esos, y muchos más a los que les dedicaré unas "bonitas palabras" otro día creerán que no tengo vergüenza, y no, ya he dicho en varias ocasiones que no la tengo, pero su opinión no me importa, porque sí tengo personalidad y palabra.
Digo alto y claro que sois unos sinvergüenzas y que ya querríais tener una milésima parte de lo que tenemos las personas sin vergüenza.
En vez de puntos iban exclamaciones!!!!!!
ResponderEliminarAl eliminar el comentario anterior no se ve, así que no he podido ver qué decías.
EliminarJoe no entiendo esto, no sale el anterior, pero decía esto, olé que bien que hablas!!! Viva los sin vergüenzas!!!!!!!
ResponderEliminarJajajaja, claro que sí, viva!!!!
Eliminarlllllllaaaaaa
ResponderEliminarvaaale, por fin, pues ya no me apetece volver a escribir sobre la importancia del qué dirán los que si nos importan
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