Nunca olvides quien eres. No esperes a que alguien te lo recuerde, porque quizás ese día nunca llegue. Mírate al espejo y siéntete orgulloso de ti mismo. Lima tus defectos en medida de lo posible, pero no reniegues de ellos, son parte de ti. Dicen que nadie es perfecto, ya que es algo subjetivo. Si eres fiel a tus principios, si luchas por mejorar y no te rindes ante las adversidades, ¿hay algo más perfecto que eso?
Sonríe, aunque a veces cueste y creas que tienes muchos motivos para no hacerlo. Si sonríes el mundo tarde o temprano te devolverá sonrisas, y aunque no sea así, sonríe igualmente. Empatiza siempre, ponte en el lugar del otro aunque te cueste, ya que la terquedad es un mecanismo de defensa que nunca te llevará a nada bueno. No seas egocéntrico salvo para quererte a ti mismo y para valorarte. Los demás te pueden aportar mucho, no te lo pierdas.
No te guardes las cosas importantes. A veces es importante callar y escuchar. Y otras veces es importante hablar. Los nudos de tu estómago sólo los puedes deshacer tú. Y si no te quieren escuchar, entonces es que no les importas lo suficiente. No sufras pensando en que tenías que haberte callado, si la otra persona no fue capaz de entenderte, no merece la pena.
Porque te digan que algo está mal no significa que sea así. Tienes que tener la capacidad de analizar tus actos, y mantener una actitud crítica. No hay nadie en el mundo que tenga la razón siempre, ni tú, ni los demás, no lo olvides.
-- Qué fácil es dar consejos, y qué difícil es cumplirlos--
Esto queda aquí, perenne, por si algún día me pierdo en el camino, recordarlo.
Chapeau!
ResponderEliminar¿y las consecuencias de tus actos?
ResponderEliminarEse consejo no lo comparto con nadie, jajaja.
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